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REFRANES SOBRE EL AJO

A quién ajo come y vino bebe, ni la víbora le puede.
A quien come bien el pan, pecado es el ajo que le dan.
Ajo crudo y vino puro, pasan el puerto seguro.
Ajo hervido, ajo perdido.
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
Ajo y cebollino, para con vino.
Ajo, cebolla y limón y déjate de inyección.
Ajo, sal y pimiento y lo demás es cuento.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Comer ajo y beber vino no es desatino.
Con pan y ajo crudo, se anda seguro.
Dijo la cebolla al ajo: acompáñame siempre, majo.
El ajo de enero llena el mortero.
El ajo entero salta del mortero.
En marzo mulle tu ajo; en abril vuélvelo a mullir; y en mayo no lo toques ni con el sayo.
En tiempo nevado, un ajo vale lo que un caballo.
No hay campana sin badajo, ni sopa buena sin ajo.
Pan, vino y ajo, crudos, hacen andar al mozo agudo.
Quítale el ajo y muerto has al aldeano.
Tan sano es el trabajo como es la sopa de ajo.

SOBRE LA SIEMBRA.-
Los ajos se plantan desde octubre hasta abril, según los climas. Hay muchos refranes referentes a la idoneidad de sembrar los ajos por San Martín (11 de noviembre) o por San Blas (3 de febrero).

Por San Martín el ajero, siembra ajos con el dedo.
Por la Sanmartinada siembra el ajo la casada.
Ajo, ¿por qué no fuiste bueno? Porque no me halló San Martín puesto.
Ajo ruin, ¿por qué no naciste? Porque no me sembraste por San Martín.
Ajo, ¿por qué te criaste tan ruin? Porque no me plantaste por San Martín.
Por San Antón, el ajo picón, por san Martino el ajo fino.
Los ajos, por Navidad, ni nacidos, ni por sembrar.
Si quieres salir de ajero, planta los ajos en febrero.
Por San Blas, tus ajos sembrarás.
Por San Blas, planta ajos y comerás.
Por San Blas, ajete mete uno y sacarás siete.

SOBRE LA RECOLECCIÓN.-
Los ajos se recogen a finales de la primavera o en los comienzos del verano. A partir del mes de enero comienzan a estropearse los ajos del año anterior, por eso el refranero indica que no deben comprarse ajos en enero porque son del año pasado.

Según pasan días de enero, pierde ajos el ajero.
Cada día que pasa de enero, pierde un ajo el ajero.
Tantos días pasan de enero, tantos ajos pierde el ajero.


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